El rincón yucateco del amor

Los acordes de la guitarra son suaves y la letra de las canciones sólo tratan de amor, así es la música bohemia yucateca, de la cual puedes disfrutar en el bar de Tony Espinosa

Por Laura Llerena/ Enviada

MÉRIDA.- Por las noches, el centro de la Ciudad Blanca parece más un espacio para conciertos al aire libre. En las calles aledañas a la plaza central se concentra una gran variedad de bares y restaurantes.

El diseño y oferta de cada uno invita a disfrutar de la vida nocturna con la cerveza de casa como la mejor compañía.

Paso a paso, la música se va mezclando en el aire. El ritmo de cada melodía va cambiando conforme se camina por las calles. Frente a cada bar se escucha el sonido de una canción de salsa, una balada pop y hasta un vallenato con el que una pareja de italianos baila de manera cadenciosa.

Todos los jueves, viernes, sábados, y domingos, a partir de las 9:00 de la noche y hasta las 2:00 de la madrugada, la calle 60 cierra su circulación vehicular, desde la plaza principal hasta la calle 53 para que los peatones deambulen libremente.

Es la fiesta del «Corazón de Mérida», un programa que permite a los restaurantes y bares poner sus mesas en las calles para gozar de la noche.

Frente al palacio municipal no puede faltar el grupo musical con marimba que toca las melodías que hacen bailar a los yucatecos, quienes vestidos con sus mejores galas, llegan a este punto con la convicción de danzar, solos o en pareja, el ritmo que les toquen.

Pero más allá de las canciones que se escuchan en otras ciudades, en Mérida, el bar de Tony es de los pocos que rescatan los sonidos de la trova yucateca en vivo.

En la calle 62, tras pasar la discreta puerta, se observa un lugar pequeño, apenas iluminado por unas cuantas luces que dan al escenario, donde los cantantes realizan su presentación. De las paredes del lugar cuelgan varias fotos de trovadores.

Minutos después de las 12:00 de la noche es el horario preferido de los yucatecos amantes de la trova. No queda mesa vacía en “El nuevo trovador bohemio”, el bar de Tony Espinosa.

El señor del amor

Tony Espinosa, conocido también como «el señor del amor», es el dueño de este sitio, quien desde hace varios años le dio vida a este espacio, llenándolo con los sonidos de la trova.

Vestido con la clásica guayabera blanca y presumiendo una cadena de oro de la que cuelga una pequeña y brillante guitarra, el trovador bohemio cuenta que lleva más de 37 años de carrera, mientras muestra con orgullo el micrófono de oro que recibió en 2008 por parte de la Asociación Nacional de Locutores, como reconocimiento a su larga trayectoria.

Hijo de una familia de trovadores, Tony lleva su música en el alma y se nota en cada enunciado que canta.

«Tú eres el gran problema que yo no sé resolver y acabo siempre en tus brazos cuando me quieres tener», canta Tony cerrando los ojos, casi como si estuviera recitándole un poema a su amada.

Los acordes de la guitarra son suaves y la letra de las canciones sólo tratan de amor. Las canciones parecen no tener fin: Desahogo, Mérida, Caminante del Mayab, La Flor, Espera y Nunca, de famosos trovadores, como Carlos Duarte Moreno, Miguel Antonio Espinoza Becerra, Amparo Montes y Joaquín Navarro, crean un desfile sonoro de gala.

A un costado del escenario, un grupo de personas de mayor edad cantan cada canción, siguiendo la letra a la perfección. Del otro lado, otro grupo de menor edad, aplaude y se entusiasma con la misma facilidad, aún sin saber la letra. Elizabeth, de 25 años, no para de gritar y emocionarse al término de cada melodía.

«Le doy gracias a dios que me dio este gusto», asegura el trovador enamorado de la música de su tierra: Yucatán.

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