Guelaguetza, la ofrenda musical oaxaqueña

La sierra suena a bandas de viento; en la mixteca se escuchan los sones y jarabes; en la costa podrás deleitarte con las chilenas y en la cuenca del Papaloapan con huapangos acompañados con arpas y jaranas; el centro retumba con música de marimba y el istmo con canciones zapotecas. Así se describe a Oaxaca en melodías, donde cada zona tiene un ambiente distinto, un traje típico diferente, un baile por aprender, un instrumento por tocar…

Por Laura Llerena

Ubicado en el sureste de México, este destino es reconocido turísticamente, entre muchos otros atractivos, por su Guelaguetza, un magno evento que año con año, durante todo el mes de julio, reúne en un solo lugar la riqueza cultural, gastronómica y por su puesto musical de Oaxaca.

En lengua zapoteca, la palabra Guelaguetza significa “ofrenda” o “presente” que es lo que representa esta festividad para los pobladores. Se trata de una gran fiesta en la que el espectáculo más importante es el desfile.

En él participan habitantes de cada una de las ocho regiones del estado: de los valles centrales, de la cañada, del Papaloapan, de la mixteca, de la costa, del istmo de Tehuantepec, y de las sierras norte y sierra sur, quienes, precedidos por la banda de su zona, marchan presumiendo su vestimenta y danza típica.

También se le conoce como “La fiesta de los lunes del cerro”, ya que el corazón de la celebración es el Cerro del Fortín, que domina el centro de la ciudad.

Según el archivo histórico del gobierno de la entidad, cada año los indígenas festejaban a Centéotl, “diosa del maíz tierno o elote”, a quien hacían grandes honores y ofrendas. Incluso incluía el sacrificio humano de una joven doncella.

Posteriormente, con La Conquista, los españoles quisieron hacer a un lado esta tradición e incorporaron rituales e ídolos paganos al nuevo orden poniéndoles nombres cristianos. De esa manera comenzaron las festividades del día 16 de julio, dedicadas a la Virgen del Carmen, y los dos lunes siguientes se realizaba la “Fiesta de Corpus Christi” en el templo del Carmen Alto que los Carmelitas construyeron en ese mismo lugar. Se amenizaba con danzas y comida.

Esta celebración lleva más de ocho décadas realizándose y cada año se agregan más eventos culturales, muestras gastronómicas, artesanales, deportivas, representaciones costumbristas de las diversas comunidades del estado, exposiciones y conciertos.

Festín para los oídos

Entre los clásicos sonidos de la Guelaguetza están los sones mazatecos, creados por grupos de músicos originarios de Huautla de Jimenez, municipio perteneciente a la región de la cañada. Dichos sones se incluyeron en 1944 a la gran fiesta oaxaqueña con sus ya clásicas melodías: Flor de piña y Flor de Lis.

Se les conoce como “cantos mágicos”, puesto que muchos intérpretes que prestan su voz para las presentaciones en las fiestas, están relacionados con actividades sacerdotisas, para curar y aliviar a la gente por medio del uso ancestral de hongos alucinógenos que a su vez se apoya en rezos y cantos.

Durante el amanecer de cada lunes de esta gran fiesta es típico escuchar Las Mañanitas interpretadas por los chirimiteros de los valles centrales, quienes tocan en diversos templos de la ciudad.

Los chirimiteros son pequeñas bandas compuestas por tambores, flautas de carrizo y un instrumento de viento llamado chirimía, de ahí el singular nombre de estos grupos musicales. Su traje tradicional consta de camisa y pantalón de manta blanca, un paliacate rojo al cuello y sombrero de paja.

Pero los chirimiteros no sólo son parte de la Guelaguetza, pues es fácil verlos en muchas de las festividades religiosas de los pueblos, desde bodas y fiestas patronales hasta aniversarios luctuosos y velorios.

Además de las chirimías, destacan también las marimbas. Es común escucharlas en la capital Oaxaca de Juárez. Cada domingo, en el centro de la ciudad, la banda de música del estado ofrece el llamado Concierto de Mediodía, a la sombra de un árbol de laurel.

Los marimberos interpretan danzones y para deleitar a sus seguidores, cada miércoles, desde hace 16 años, se realizan las tradicionales tardes de danzón, de 6:00 a 8:00 pm, que reúne a adultos mayores y a las nuevas generaciones de jóvenes para bailar como sólo este género lo amerita: elegantemente.

Le cantan a Oaxaca

Además de estos típicos sonidos, muchos artistas le han dedicado sus letras, voz y música a este estado; canciones que se han convertido en símbolos sonoros que lo identifican. Entre los más conocidos ejemplos está Dios nunca muere, de José López Alavez, músico y compositor originario de Huajuapan de León, Oaxaca, quien además creo la famosa Canción mixteca.

Lila Downs, nacida en Tlaxiaco, es una de las máximas exponentes oaxaqueñas, invitada de honor en diversas ediciones de la Guelaguetza y que fue la imagen oficial de la fiesta folclórica en 2013, promotora activa de las costumbres de su tierra en el mundo. Tiene un amplio repertorio de canciones interpretadas en lengua indígena, español e inglés, y suele mezclar sonidos tradicionales oaxaqueños en sus modernas canciones.

 

Susana Harp es otra cantante oaxaqueña famosa. Interpreta sones tradicionales en zapoteco, náhuatl y maya. Cuenta con 11 producciones discográficas con las que ha apoyado proyectos culturales de artistas independientes y comunidades indígenas.

Por supuesto no podemos dejar de mencionar a Macedonio Alcalá y Álvaro Carrillo, autor de más de 300 canciones, entre las que destacan Sabor a míEl andariego, además de Rodolfo Villegas Bolaños quien rinde homenaje a las mujeres de las ocho regiones del estado en su canción Mujer Oaxaqueña.

Entre los más modernos encontramos a Alejandra Robles, originaria de Puerto Escondido, cantante de música tradicional con un estilo afro-mexicano que puedes disfrutar en su disco La Sirenita.

Joyas turísticas

Además de la fiesta, no puedes dejar de visitar los mercados Benito Juárez y el 20 de Noviembre, este último también llamado de las carnes asadas, donde además de encontrar los clásicos alebrijes y artesanías de barro, hay comida típica oaxaqueña, con todo y los deliciosos chapulines y la opción de probar carne de toro al carbón.

El Teatro Macedonio Alcalá, el Museo de las culturas, el de los Pintores Oaxaqueños y el Textil de Oaxaca, así como Bellas Artes y el andador turístico Macedonio Alcalá, una de las calles principales, con monumentos arquitectónicos, galerías, restaurantes y tiendas de artesanías, no pueden faltar en tu itinerario por la ciudad de Oaxaca.

En los alrededores de la urbe resulta obligado hacer la ruta Caminos del mezcal, que consta de seis paradas para conocer el proceso artesanal de fabricación de esta bebida; visitar la zona arqueológica Monte Albán, así como el famoso Árbol del Tule, en Santa María del Tule, un enorme ahuehuete de más de 2 mil años.

Tampoco puedes dejar de visitar Hierve el Agua, un balneario natural formado por un conjunto de manantiales con cascadas petrificadas, cerca de San Lorenzo Albarradas; San Antonio Arrazola, reconocido por la elaboración de alebrijes, y San Martín Tilcajete, por sus artesanías de barro negro.

De utilidad:

Cómo llegar: Desde la CDMX hay que tomar la autopista de cuota México-Puebla-Oaxaca. El trayecto es de aproximadamente 6 horas.

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