Huasteca Potosina, entre sones y huapangos

Al este de la ciudad de San Luis potosí, rodeada de una vasta vegetación, se ubica la Huasteca Potosina, un destino mexicano envuelto en los sonidos de la naturaleza y la música que se desprende de las jaranas y los violines. Ahí, donde «un loco» creó un jardín surrealista en medio de la naturaleza, el huapango se hace presente

Por Laura Llerena

Esa región está constituida por 20 municipios, entre ellos Ciudad Valles, conocida como la puerta a la Huasteca Potosina, Xilitla, el destino surrealista de Edward James, Tamasopo y Aquismon con sus balnearios naturales.

De los sitios turísticos que debes visitar en la Huasteca Potosina está el Sótano de las Huahuas, en el municipio de Tampaxal. Es un acantilado de 60 metros de ancho y más de 400 metros de altura donde los vencejos, aves de familias cercanas a las golondrinas, así como las quilas, presentan un gran espectáculo al salir de su hogar. Al volar, pueden alcanzar hasta 145 kilómetros por hora.

Para ingresar hay que pagar una cuota de 20 pesos y caminar en medio del bosque tropical.  Hay dos espectáculos al día: en la mañana y en la tarde. Llega mínimo con una hora de anticipación para adentrarte con calma al lugar. Aquí, los oídos citadinos agradecen el sonido que regala la naturaleza: el crujir de las hojas secas al pisarlas, el canto de algún pájaro, el correr del viento entre los árboles.

El sótano de las golondrinas, es otro atractivo similar. La diferencia es sólo las dimensiones del acantilado. El de las golondrinas es más grande y por ello es de los más conocidos.

Visita también las Cascadas de Tamasopo. A este lugar puedes llegar por la carrera hacia Agua Buena. La belleza de las cascadas y las fosas de agua para nadar, donde además se pueden practicar diferentes deportes de aventura, es lo que atrae a los viajeros. La caída del agua en las pozas naturales es relajante, mientras que el chacoteo de los niños en las albercas invita a la diversión.

Xilitla, surrealista y musical

La Huasteca Potosina resguarda además un bello Pueblo Mágico donde se construyó uno de los sitios más surrealistas de México: Xilitla y el Jardín Escultórico de Edward James.

En medio de la selva, James, un millonario inglés que prácticamente no sabía qué hacer con el dinero que sus padres le habían heredado, construyó su mayor locura.

En 1945 llegó a México para visitar a sus amigos en Cuernavaca, Morelos, quienes lo llevaron a conocer diferentes estados de la República hasta que llegó a la Huasteca Potosina de la que se enamoró y donde se quedó.

Fue tal su gusto por este sitio que compró un terreno de 40 hectáreas para edificar su casa soñada. En 16 de esas hectáreas, construyó lo que llamó Las Pozas, donde plantó orquídeas, sus flores favoritas, pero en 1962 cayó una helada que destruyó gran parte de la plantación, por lo que James decidió cambiar el jardín por un zoológico e inició la edificación de las diferentes jaulas que albergarían exóticos animales, además de figuras de concreto llenas de simbolismos.

Entre las construcciones podemos ver la escultura llamada Las manos, cuya finalidad es proporcionar paz al viajero, así como El pasillo de las siete serpientes, que simbolizan los siete pecados capitales, también está El palacio de bambú, donde James pretendía vivir sin paredes, y La escalera al cielo, que consta de dos escaleras de caracol que se van juntando en lo alto, por donde, en teoría, subían los pobres por un lado, y por el otro los ricos, para encontrarse en un mismo punto en la cima de esta edificación.

Las construcciones las hicieron cientos de obreros y artesanos locales y se estima que se gastaron alrededor de cinco millones de dólares. A la muerte de Edward James, en 1984, se contabilizaron 36 esculturas.

Versos que enamoran

Además de esta joya turística, se presume que en Xilitla nació el autor del “Querreque”, el Sr. Pedro Rosa Acuña, un virtuoso en la interpretación del violín, el huasteco, el canto y la trova o improvisación de versos. De ahí que Xilitla suene a este famoso son.

Es común en las fiestas patronales que se realizan en el pueblo escuchar a un conjunto huasteco, compuesto regularmente por un trío de guitarra, jarana y violín. En ocasiones estos ritmos son acompañados por una flauta, arpas y un rebelito de carrizo (violín pequeño), y muchas veces se danza un zapateado.

Con el paso de los años, la dedicatoria de los sones a las deidades comenzó a tener un giro cuando los intérpretes emigraban de la región y compusieron letras de despedida, de añoranza, de amores o desamores.

Entre los sones huastecos más populares podemos recordar el de La huasanga, La leva, La Rosita, El Zacamandú y Cielito lindo huasteco.

Entre los violinistas del son huasteco podemos nombrar a Ladislao Hernández, Salvador Murillo, Genaro Zetina, Daniel Montes, Felipe Islas, los hermanos Padilla, El Treinta Meses y Pascaciio Mercado.

Incluso Xillitla tiene sus Domingos Huapangueros en el Jardin Miguel Hidalgo, en los que la gente se reúne en punto de la una de la tarde con la intención de escuchar las interpretaciones de varios tríos.

Cuna del huapango

Del nahuatl “cuauhpanco” se deriva la palabra huapango, que quiere decir “sobre el tablado”, pues el baile de este género musical es muy característico, y se baila precisamente sobre las tablas.

Se trata de un ritmo que tiene mucha tradición en San Luis Potosí (SLP), tanto que en 2011 fue declarado “Patrimonio Cultural Inmaterial de SLP” y en muchas comunidades en sus festivales se realizan concursos de interpretación y composición de huapangos.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo de San Luis Potosí, se cree que los huapangos son ritmos que pueden tener influencia española, inclusive se piensa que el término se deriva de “fandango”.

Son interpretados con violines, jaranas y quintas o huapangueras que son guitarras de 5 cuerdas y se caracterizan por sus versos improvisados en los que se usa el falsete y se interpretan con picardía.

Están dedicados principalmente a la mujer, al amor, a la naturaleza, y muchas veces también a personajes de la política o a héroes locales y religiosos.

La Feria Nacional de la Hausteca Potosina o FENAHUAP, que se realiza en Ciudad Valles entre marzo y abril, es una buena oportunidad para apreciar esta música.

De Ciudad Valles proviene el trío de jovencitas, promotoras del huapango, llamado Alondras Huastecas, que fueron acreedoras al Premio Nacional de la Juventud en la categoría de expresiones artísticas y artes populares.

Quieres saber más sobre los sonidos de la Huasteca Potosina, escucha el podcast completo aquí: http://apple.co/1Qefl7B 

2 Comments on “Huasteca Potosina, entre sones y huapangos”

    1. Muchas gracias por tu comentario. Realmente lo apreciamos. No dejes de seguirnos, tendremos más contenido interesante sobre música y viajes. Gracias por leernos 🙂

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