La noche que Foals trajo la furia a San Diego

El pasado 23 de marzo, la banda inglesa recordó porqué valió la pena esperar tanto tiempo para verlos en acción nuevamente

Por Daniel Castro / Enviado

San Diego, California, 23 marzo, The Observatory North Park. Es sábado por la noche, ni siquiera me encuentro en la ciudad que fui a visitar por el fin de semana. Acabo de pagar 20 dólares más por un boleto en reventa para ver a una banda que tal vez podría ver en YouTube, y gratis, sobre todo cuando hace dos semanas se presentó en el Vive Latino con Live Stream.

Foto: Derek Story/ Unplash

Acabo de hacer una hora de camino y tendré que hacer otra hora de regreso; tengo amigos que no he visto en meses con los que podría estar en estos momentos, pero heme aquí, casi a nada de la barrera que divide a una banda de sus fans, de pie desde hace más de una hora con 40 minutos y lo que falta… (por cierto, excelente trabajo de Kiev y Bear Hands, las bandas teloneras). ¿Todo esto por Foals? ¿Realmente valen tanto la pena? Esa respuesta vendrá más adelante (aunque seamos honestos, para este punto ya saben cual será).

Esta banda inglesa liderada por Yannis Philippakis, con una mezcla de sonidos que abarcan entre el indie y el math rock, no necesita mucha presentación en el mercado mexicano, cada gira trae consigo una visita obligada al país, ya sea en un recinto o en un festival. Sea cual sea, dos cosas siempre son seguras: una buena cantidad de gente espera igual para verlos y siempre hacen que valga la pena la espera para su regreso. En esta ocasión y, aunque fue fuera del país, sucedió la misma historia.

Foto: Daniel Castro

Con un nuevo disco bajo la manga, Foals demuestra con Everything Not Saved Will Be Lost Part: 1 que aún puede presentar sonidos y canciones novedosos que pueden lograr desde hacernos brincar desenfrenadamente (la abridora On The Luna) hasta bailar (con In Degrees) y ¿por qué no?, terminar armando un mosh en medio de la fuerza brutal de What Went Down.

Todo esto se vivió en un espacio con capacidad para mil 100 personas, conocido como The Observatory North Park, un teatro ahora convertido en recinto musical, ubicado en el área de North Park en San Diego, California, que ofrece un espacio para una gran diversidad de artistas y géneros musicales con un restaurante y bar integrado; básicamente el paquete completo.

Foto: The Observatory North Park

Pero, ¡ya es suficiente con la promoción del lugar! Regresemos al evento principal de la noche. Una vez que Foals tomó el escenario, hubo muy poco tiempo para poder descansar. Clásicos como Spanish Sahara, Olympic Airwaves, Black Gold y la encargada de cerrar la noche: Two Steps Twice se fusionaron con la nueva generación, como lo es Mountain at my Gates, Late Night, Inhaler, Exits, Sunday y la que no puede faltar, Late Night que, con cada gira, el solo principal de la canción parece evolucionar a un mejor sonido.

Al final, después de casi dos horas nos encontramos con un recinto empapado en sudor, causado por un ambiente y una vibra que no muchas bandas pueden lograr, un show donde Philippakis en más de una ocasión se arrojó al público, ya fuera acompañado de su guitarra o de un micrófono.

Foto: Daniel Castro

No hubo miedo alguno, no hubo peleas; todo lo contrario, hubo gente que sin conocerse volteaban a verse entre sí para corear parte de la letra de Red Socks Pugie, cantar y brincar al ritmo de cada canción presentada, un setlist, por cierto, bien mezclado que da oportunidad a las nuevas canciones y, a excepción de algunos clásicos que nos hubiera encantado escuchar (¡ejem! Cassius o Blue Blood), realmente no se les puede criticar nada.

Es una banda que, con cada presentación que dan, no sólo cumple, sino que hace que te quedes con ganas de volver a verlos, sin importar que pasen otros tres o cuatro años (esperemos menos).

Sin duda fue un concierto con el que, después de dos días, seguía sonriendo sólo de acordarme de lo vivido. No mentiré, lo hice en algunas ocasiones mientras escribía esta nota, estoy casi seguro que se encontrará en mi Top 5 de conciertos del año.

Y respondiendo a la primera pregunta de esta reseña: ¿si lo volvería a hacer?, ¿pasar por todo eso por una banda? Discúlpenme familia y amigos, pero ¡sí!, sin dudarlo lo volvería a hacer, no me odien, ¡Foals lo vale!

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