Vive la fiesta de las Velas Istmeñas en Oaxaca

Entre abril y septiembre el Itsmo de Tehuatepec se llena de música y color con estas tradicional celebración

Por Alberto Zárate

La fiesta de las Velas Istmeñas es considerada una de las tradiciones más arraigadas en todo Oaxaca. Se llevan a cabo entre abril y septiembre y constituyen las fiestas principales en toda la región del Itsmo de Tehuatepec, celebradas por los pueblos zapotecos, chontales, huaves, zoques, mixes, mixtecos y chinantecos, donde se mezcla culturas y danza.

Algunos de las más representativas son las dedicadas en honor a los santos patronos de los pueblos; por ejemplo, en Juchitán se venera a San Vicente Ferrer, en Tehuantepec a Santo Domingo de Guzmán, en Ciudad Ixtepec a San Jerónimo Doctor, en el Espinal a la Virgen del Rosario, entre otras.

Actualmente se festejan aproximadamente 28 velas, en diferentes fechas y lugares de la región, son fiestas en honor de los santos patronos de las familias, grupos u oficios y lugares. Se ha destacado su origen prehispánico, en particular la relación con el culto a los ancestros. Igualmente, se ha considerado el trasfondo agrícola, ya que su celebración corresponde al inicio del culto de maíz y la entrada de las primeras lluvias.

El poeta oaxaqueño Andrés Henestrosa definió esta tradición como “las supervivencias de antiquísimas celebraciones de los indios, conectadas con los quehaceres fundamentales del hombre: la caza, pesca y agricultura, a las que los españoles tuvieron el tino de dar un contenido cristiano, cosa común en donde quiera que los conquistadores se encontraron con este tipo de festividades religiosas. Tienen la cáscara blanca y cobriza la pulpa”.

Aunque mayo es considerado el mes con más “velas”, también se lleva a cabo en otros meses del año, especialmente en los días de los santos patronos. Lo que es un hecho es que cuenta con ciertos rituales que presentan pocas variaciones.

Las Velas sirven para fortalecer los vínculos entre las familias que año con año conservan un lugar concreto dentro de la fiesta. Cada familia se encarga de tener un lugar asignado para poder llevar su “puesto” o lugar, donde recibirán a sus invitados con antojitos y bebidas para que puedan disfrutar de la música regional de banda, iniciando con los bellos sones entre los que destacan los tradicionales como La Sandunga, el Fandango y la Llorona. Los mayordomos llegarán acompañados de la banda y posteriormente la reina hace su entrada.

Los invitados deben ir con la indumentaria de gala o de lo contrario se les niega la entrada: la mujer traje regional y el hombre con guayabera blanca y pantalón negro. No existen cuotas para entrar a la celebración, la mujer llega con su limosna que es una pequeña aportación al mayordomo y el hombre entra con un cartón de cervezas.

Al terminar la Vela, alrededor de las siete de la mañana del siguiente día, la banda llegará por los mayordomos para acompañarlos a su casa. En la tarde se celebran las “regadas”, que son desfiles con carros alegóricos y cabalgatas por el pueblo.

La Vela en Tehuantepec

Las Velas están constituidas por varios rituales que han sufrido pocas variaciones: entrega y labrada de la cera, la molida de polvo, la vela o baile de gala y la regada o tirada de frutas. La fiesta se complementa con una misa en honor al santo patrono, el esperado baile tradicional y la lavada de ollas, que se realiza en el último día de la festividad. En cada celebración existen cargos fundamentales para lograr que la fiesta se lleve de manera exitosa.

En Tehuantepec, existe el cargo de xuaana el que se entiende como “el que tiene el poder en la mano”, “el que manda”, “el dueño de las costumbres” o “el que mueve el mundo”.

Otros cargos dentro de las fiestas de la Vela, además de los principales, mayordomos, capitanes y padrinos; son el de gussana, “organizador de las fiestas” que funge como anfitrión y el de chagola, “casamentero”, quien es el animador oficial de la celebración.

La mayoría de los cargos cuentan con su parte masculina y femenina; por ejemplo: exista el gussana, también se tiene a la gussana gola, “la gran anfitriona”; este cargo es de los más valorados y clave en la organización de las velas. De igual manera la organización de las velas es responsabilidad de sociedades, conocidas como “sociedades de la vela”.

La fiesta por lo general se inaugura dos días antes de la fiesta grande con la calenda, que consiste en un recorrido por las principales calles de la ciudad; dicho recorrido tiene su inicio en la casa de los mayordomos o algunas veces en algún salón de la parroquia.

En el recorrido las mujeres visten su traje regional, acompañadas por las bandas de música, quienes interpretan sones populares; también hay quema de cohetes y toritos; además de estandartes y flores. Los días restantes de la celebración se obsequian frutas y dulces, en el recorrido de los carros alegóricos.

El día principal se le cantan las mañanitas dedicadas al santo, al medio día se celebra la misa y después se inicia la procesión, que comienza en la iglesia y termina en la casa del mayordomo.

Para entregar la mayordomía, ésta se efectúa durante la fiesta ante el santo patrono, cargueros, autoridades, familiares, amigos e invitados. La entrega se representa con una vela adornada de flores. La celebración culmina con el lavado de olla; es en este momento donde se comparte el recalentado, así como bebida con la gente más cercana.

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