Veracruz, entre sones y danzones

Disfruta de una nieve al compás de un pegajoso rap, de un famoso café “lechero” con el sonido de la marimba y de un huachinango a la veracruzana mientras admiras un elegante danzón

Por Laura Llerena

ENVIADA/VERACRUZ.- Desde el malecón, que regala una bella vista de los buques cargueros que llegan hasta el puerto de Veracruz, se escucha a todo volumen La Bamba, la  tradicional canción que se ha convertido ya en una especie de himno del estado.

El sonido proviene de las bocinas del carrito que lleva a los visitantes a recorrer el primer cuadro del puerto jarocho. Ese es el primer encuentro con la música típica del destino, donde los sonidos se convierten en el guía de este tour.

De acuerdo con Randall Kohl, profesor de la Facultad de Música de la Universidad de Veracruz, “hay canciones más tradicionales, como El Cascabel, pero es sin duda, La Bamba la canción más famosa” que, sin ser son, le dio la vuelta al mundo en nombre de Veracruz.

Este #MusicTrip continúa hacia el centro de la ciudad, haciendo una parada obligada en las nieves «Güero, güero, güera, güera», un comercio que también tiene su propia canción, en la que Willi Rap invita con un rap pegajoso, a probar las clásicas nieves: «De chamoy y limón para los niños, de vainilla y fresa para los primos. De guanábana, mamey y chocolate, aquí escoges la que a ti más te late», dice el cantante que presume su canción en Youtube.

Después de escuchar este pegajoso rap, continuamos por avenida Boulevard M. Ávila Camacho, entre Valencia y Bolívar, donde se encuentra una de tantas sucursales de esa nevería, donde disfrutamos del famoso zapateado veracruzano, donde los más pequeños, con la vestimenta típica jarocha, muestran sus mejores pasos arriba de una tarima al aire libre, mientras los clásicos sones inundan el ambiente.

Al son que me toquen

En Veracruz florecen diversos ritmos caribeños, como la rumba y el danzón, pero es la música jarocha la bandera de este destino. Con la influencia de los sonidos africanos que se escuchaban anteriormente entre los pueblos de esclavos que llegaban del Caribe, el son jarocho se distingue por su ritmo alegre y emotivo.

Los principales instrumentos para interpretar un son jarocho son las jaranas, el arpa y un requinto, pero con el paso del tiempo, de región en región, se han ido agregando otros instrumentos musicales.

De acuerdo con Randall Kohl también se han ido mezclando con otros ritmos, como el rock, el funk y el hip-hop con la finalidad de renovar el son jarocho.

El especialista aseguró que son los jóvenes quienes comenzaron a agregar ritmos e instrumentos como el sax y hasta bajos eléctricos al son jarocho, como una manera de expresarse a través de la música: «Grupos como Sonex han trabajado incluso con raperos y, aunque algunos dicen que su música ya no es un son jarocho, son ellos los que han ido reinventando ese ritmo».

Según Kohl, los temas que tratan los sones jarochos se relacionan principalmente con la cultura rural, el medio ambiente y los animales de la región, como el son La Guacamaya y La iguana. También hay algunos sones con temas de amor, aquellos que narrran situaciones difíciles, dramáticas o jocosas y los que hacen referencia a algún personaje del momento.

El maestro menciona que los mejores lugares en Veracruz para disfrutar de los sones jarochos son la escuela de Gilberto Gutiérrez y las casas de cultura de la ciudad.

A paso de danzón

El zócalo de la ciudad es otro punto clave si de Turismo Musical se trata. No sólo se vuelve un majar para la vista con sus bellos edificios, como el Palacio Municipal y la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, construidos en el siglo XVII, de los más antiguos y mejor conservados del estado, también es un deleite para los oídos.

Es aquí, donde todos los sábados por la noche, frente al Palacio Municipal se reúnen adultos mayores vestidos elegantemente para bailar a paso de danzón, otro ritmo que predomina en Veracruz, pues es precisamente aquí a donde llegaron —de Cuba— los primeros acordes de aquel singular sonido.

Con la banda municipal tocando en vivo, los bailarines presumen sus mejores pasos. Los caballeros visten refinadas guayaberas, portan sombrero y calzan zapatos de charol, mientras las damas presumen sus vestidos finamente bordados, zapatillas de tacón y abanico en mano.

Es un baile cadencioso, sencillo y distinguido. Las parejas esperan el primer estribillo para iniciar aquella danza sofisticada. Ellas muestran su mejor sonrisa y bailan sin preocuparse por el tiempo; mientras ellos marcan cada vuelta con estricta precisión. Por más de una hora son el centro de atención de turistas que llegan hasta este punto para admirar su baile.

Recordemos que el danzón fue traído por los cubanos quienes, en los primeros años de este siglo, migraron a territorio mexicano por problemas políticos que resultaron de su independencia de España, la intervención de Estados Unidos y la instauración poco afortunada de su primer régimen constitucional. Fue así, con ese nuevo ritmo, que la música popular de Veracruz se vio rápidamente enriquecida.

Sonidos de mi tierra

Además del fabuloso espectáculo que regalan los jarochos al bailar danzón, otro sonido que representa a la ciudad de Veracruz se alberga afuera del famoso café La Parroquia, a un costado de la Plaza de armas de Veracruz, donde grupos de marimba regocijan a propios y extraños con su singular sonido y la manera en la que tocan este instrumento tradicional, haciendo de cada melodía toda una celebración.

Pero al interior de La Parroquia también se resguarda otro singular sonido veracruzano. Hablamos de aquel que producen varias cucharas al choque con un vaso de cristal. Se trata de la forma usual de pedir al mesero el popular «lechero», la bebida caliente más solicitada en este lugar. De esta manera, el mesero identifica la mesa que solicita la bebida, llega hasta ahí con lo que pareciera una cafetera antigua y sirve la leche caliente con la destreza de un experto bartender.

Se dice que la costumbre de pedir así el café se instauró en memoria de un chofer de tranvía que pasaba por este lugar y hacía sonar la campanilla de su transporte avisando que pronto pasaría por su café.

Esta plaza es sin duda, una exquisitez para los sentidos, donde también encontrarás diferentes restaurantes para disfrutar de las delicias gastronómicas que ofrece la entidad, como el huachinango a la veracruzana, el arroz a la tumbada y camarones preparados al gusto.

Es el punto de reunión de familias jarochas y turistas por igual, ideal para disfrutar de una tarde llena de sones, danzones, marimba, y el cierre perfecto de este #MusicTrip.

Te dejamos una fabulosa #playlist para ir adentrándote en los sonidos de #Veracruz:

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